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Cuando nos presentan a la persona que va a trabajar en nuestra casa, generalmente nos parece una buena persona. Y muchas veces lo es.
Sin embargo, no son pocos los casos en que esa Nana simpática y bonachona se transformó sin saber uno como, en una dama contestadora, caprichosa, en ocasiones traiciona la confianza entregada y en otras se toma todo el licor de la casa y más, y lo peor, castigadora de los niños, por decir sólo algunas de las sorpresas desagradables que pueden suceder.
Y en esa selección ¿qué falló? Es que en la entrevista sucede que nos dejamos llevar por lo que queremos ver, por llenar nuestra necesidad de servicio o nos dejamos engañar. Aquí es donde la solución viene por un método objetivo, profesional, racional, ayudador y comprobadamente eficiente: el análisis de un texto escrito por la persona que postula a ser nuestra Nana u otro cargo de servicio para el hogar.
El análisis grafológico de la letra es comprobable, científico y ha mostrado ser imposible de adulterar o simular o aprender de antemano como sucede con otro tipo de test. Una solución eficiente, rápida y de costo razonable.
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